Una Domina, una sumisa y su mascota.


Adrian, un chico tímido, introvertido, programador desde los 14 años, muy inteligente estaba sentado en su escritorio, se sentía algo incómodo, sentía que alguien lo estaba observando detenidamente y eso le molestaba mucho.

Pasó el tiempo, la mirada intensa seguía ahí, pero no entendía de dónde venía esa sensación incómoda, la puerta de su oficina se abrió, la secretaria de Adrián entró seguido de Martín. —Lo siento Señor, no me hizo caso de esperar afuera—lanza una mirada como lanzas a Martín, pero Adrián solo sonríe —Tranquila Susana, frenar a éste chico es como enfrentarse con un toro, ya puedes retirarte— le dice con una sonrisa amable y luego pone su atención en el no tan invitado personaje frente a él.

—Amigo, ¿Por qué sigues torturando a mi pobre secretaria?— el otro chico le guiña un ojo y con una sonrisa lobuna en la cara expresa —¡Me encanta! ¡Trabajas con ella y no notas su belleza!— dice casi a modo de grito haciendo que todos los de afuera volteen a ver a la oficina. —¡Shh, cállate! Harás que me corran del trabajo— el amigo suelta una carcajada para luego verlo serio —¿Acaso no te has dado cuenta que la jefa está viéndote todo el tiempo como un bistec?—.

Ambos voltean a ver a la oficina de la jefa, ella seguía viendo a Adrián fijamente, imaginando en su cabeza todo lo que podría hacerle a ese bocadito sumiso, ya se lo había imaginado muchas veces en su cama atado, o de rodillas frente a ella, tantas cosas habían pasado por su cabeza, pero, ¿Cómo acercarse a ese corderito asustadizo?

El chico al cruzar su mirada con ella pudo notar el deseo en sus ojos, la sonrisa que prometía dolor y pecado, ya había escuchado rumores de los gustos de su jefa, decían que era una dominatrix, de esas chicas que les gusta torturar, humillar y el sexo duro puro. Todo eso se comentaba en la sala de comida de los empleados, muchos le tenían miedo, otros ansiaban tener la oportunidad de domarla, como decía Irving de diseño web, pero Adrián no, cada vez que cruzaba su mirada con ella no podía evitar sentirse como una presa acorralada y pese a su negativa a aceptar que le gustaba, se empalma cada vez que eso pasa.

—Vamos Adri, no estarás pensando otra vez en ella, una mujer así necesita a alguien fuerte y extrovertido que la ponga en su lugar, a ti te agarra de trapeador— se rió con la idea y se retiró de la oficina sin recordar porque había ido allí en primer lugar. Mientras tanto Adrián se dió cuenta que no quería dominarla, le gustaba como era ella, no necesitaba a una chica débil e insegura, sino alguien fuerte y que sabe lo que quiere.

El interlocutor sonó, era su jefa… Señor García, venga a mi oficina… ¡Ahora!... La cara del programador se pone colorada, antes de levantarse recompone lo que está dentro de su pantalón, toma un folder para cubrirlo, aprovecha a llevar un archivo que ella le había pedido, sería la excusa perfecta.

Caminó lentamente a la oficina de su jefa que estaba a unos pocos pasos de la suya, al entrar ella le indica con la mano que cierre la puerta y toca un botón que oscurece el cristal, eso pasaba cuando iba a despedir a alguien o si era una reunión muy importante, Adrián no paraba de pensar que lo despedirán, ahora sí está con miedo genuino, la mirada felina de ella pasa por su cuerpo y se detiene en el folder frente a su entrepierna, levanta una ceja; Ella rodea lentamente el escritorio y se recuesta en él frente a Adrián.

—Tengo una mala noticia y una propuesta extraña, me gustaría que la pensarás bien antes de rechazarla— el chico teme lo peor, solo asiente con la cabeza, ya su mente solo repasando sus deudas y presupuesto —La mala noticia es que el programa que realizaste para la empresa es muy bueno, por lo que ya no necesitan más tu trabajo, el algoritmo que hiciste te reemplazará— hizo una pausa, todo parecía en absoluto silencio.

El programa que yo mismo hice me quitó mi empleo…

La mente de Adrián no dejaba de repetirse eso una y otra vez —Respira pequeño— trata de calmarlo su jefa —El jefe quiere ofrecerte una vacante en el área de desarrolladores, creen que tienes ideas frescas y creativas, te irías a otro edificio y a otra empresa, le rendirás cuenta a otras personas, pero la paga es buena, son 1000 dólares menos, pero si destacas podrías subir de puesto, en 3 meses necesitaran un nuevo jefe ya que yo me retiraré para manejar una cuenta nueva.— se le queda viendo, espera una respuesta, éste solo asiente confundido, al menos le dan trabajo de nuevo, no tendría que buscar —Algo más, ya que no soy tu jefa ni nada laboral tuyo, me gustaría invitarte a salir, ¿Serías mi acompañante a una reunión un tanto peculiar?—.

Dicho esto sonó el intercomunicador, era hora de la siguiente reunión —Respondele a Susana que decides a ambas propuestas y Michael te escoltara al vehículo donde está tu nuevo trabajo— le pone una tarjeta en la mano y lo saca de su oficina para luego sonreír a otros dos clientes que la esperaban —Señor Rodríguez, Señorita Guzmán, tomen asiento por favor— fue lo último que escuchó antes de que se cerrará la puerta quedando el afuera.

Abigail paso junta tras junta de forma automática, diciendo las frases correctas, sonriendo cuando debía sonreír, incluso un poco de coqueteo cuando era necesario; Sin embargo su mente nunca se despegó de la reunión que tendría y su plan para al fin hacer que ese pastelito sexy y sumiso se animara a jugar, sabía que tenía garras y quería aprender todo lo que se pudiera. Al terminar la última reunión salió de allí, Susana se acercó a ella con la cabeza baja, le entregó las cartas y transcripciones del día para luego decir —El señor García aceptó ambas propuestas y ha sido trasladado— lo dijo con tono algo triste, después de todo habían trabajado juntos hace mucho y se llevaban bien y él es muy mono.

—Susana ¿me acompañaras a la fiesta que te invité?— el tono era serio pero cordial, la chica solo asintió con la cabeza antes de irse. Ambas se retiraron, una a casa de su madre y otra a su casa. Abi se sentó en su sofá repasando los últimos planes, no quería fallar, en serio necesitaba mostrarle ese lado suyo al amor de su vida.

A la mañana siguiente Adrián recibió una caja con un traje muy elegante, todo a la medida, iba acompañado de una nota que decía: Esta noche será nuestro evento especial, arréglate bien y disfruta la loción. No olvides ponerte todo. Regresa la vista a la caja, saca el pantalón de vestir y efectivamente hasta abajo viene una pequeña caja con un cilindro personalizado con su nombre, era una loción masculina, olía muy rico y diferente, él se sonrojó al ver la última prenda doblada al final, ¿Acaso esa mujer estaba loca? Aún así se sintió exitado pensando en las posibilidades ¿Que pasaría esa noche? ¡Tal vez descubriría el lado oculto de Abi! O tal vez solo estaba malinterpretando todo y era una cena de negocios, estaba muy nervioso.

Por el otro lado de la ciudad Susana miraba sorprendida un vestido hermosísimo y un juego de joyas, perfume y tacones, luego se aventuró a abrir una segunda caja y sorprendida, con la boca abierta miraba el contenido. La nota decía: No temas usarla, es necesaria para hoy, póntela. La chica se probó el conjunto entero y podía notar el esfuerzo que había tomado la selección de cada una de las piezas del atuendo.

Ese día tres personas estaban súper nerviosas por la reunión, nadie sabía exactamente qué esperar, ni siquiera la jefa que había orquestado por meses esta reunión tan peculiar. Ella miraba el reloj atenta, era hora de sus visitas, abrió la puerta y ahí estaban puntuales, Marlon su estilista, Ofelia su maquillista y Gary el masajista. Ella se dejó jalar, masajear, mimar y hasta pellizcar para estar lista en su noche.

Al terminar sonríe a su reflejo, llevaba un vestido que acentuaba sus pechos, hacia ver su panza con estilo sin ocultar sus gorditos, amaba ser una mujer con curvas, se puso el conjunto especial de lencería que se ocultan perfectamente con ese vestido, el cual tenía dos aberturas en forma de flecha que mostraban un poco de piel la cual había sido iluminada y decorada con maquillaje. Su cabello suelto y alborotado de forma sexy y unas zapatillas negras con rojo acentuaban aún más su imagen.

Bajo a la limusina que estaba esperándola, luego pasaron por Susana.

Estaba bellísima, llevaba un vestido blanco suelto que la hacía lucir angelical, casi nada de maquillaje en la cara lo que la hacía lucir joven y perfecta, también unas zapatillas blancas a juego. El vestido no mostraba mucho de su figura sino que era más como ver fluir en el aire a un ente mágico. Por último para sorpresa de Susana pasaron por Adrián, este llevaba pantalones de vestir elegantes color blanco, una camisa blanca con chaleco gris y un saco blanco por encima, olía exquisitamente, ambas mujeres se le quedaron viendo, una excitada con sus planes y la otra sonrojada por su aparición.

Llegaron al hotel Elite, dónde fueron escoltados a una fiesta privada, Susana fue presentada y acompañada por una chica la cual se encargaría de distraerla mientras Abigail se llevaba a una habitación privada a Adrián. Cuando entraron a la habitación se dió cuenta el chico que era otra oficina, no un cuarto con cama y demás, ahí en la mesa estaba un contrato detallado con prácticas de bdsm y algunas otras más normales, en detalle explicadas y con imágenes y videos en una tablet por si tenía alguna duda al respecto.

—Marca que prácticas te llaman la atención, cuáles estás dispuesto a probar hoy y cuáles no, si quieres retirarte puedes hacerlo, habrá un chico esperando en la habitación contigua para llevarte a casa, pero, si quieres continuar con esto, al firmar presiona el botón verde de la mesa y me esperas solo con el accesorio especial que te pedí ponerte, de rodillas frente a la cama y con los ojos cerrados, esperarás hasta que yo regrese— dicho esto salió de la habitación.

Pasado una hora el celular de Abi brilló, el botón verde había sido su elección, camino a la sala donde estaba el contrato firmado, había aceptado las prácticas que ella tenía planeadas para hoy, algo suave, una pequeña iniciación. Se sentó en la mesa a esperar a Susana, al abrirse la puerta la vió con ternura —Mi amada princesa, como lo hemos discutido, ya está listo todo para ti, tu decides como disfrutaras de nuestro regalo, ¿Cuál ha sido tu conclusión?— Susana se quita el vestido blanco dejando un conjunto de lencería negro y un corset, estaba preciosa, un suspiro salió de la boca Abi, su sumisa estaba hermosa.

La puerta se abrió y Adrián levantó la mirada y sus ojos se desorbitaron al ver a su secretaria en esa ropa tan sexy, seguida de su ex jefa la cual traía lencería rojo y negra —Todo lo que se haga aquí es confidencial, todos hemos firmado el contrato, Adrián tú has firmado por voluntad propia ser mi esclavo, ahora eres de mi propiedad y de mi sumisa, ella es mi prometida— Adri estaba confundido nunca vió una señal de que ellas dos fueran pareja, entendía porque, serían despedidas si así fuera, pero ¡Vaya, iba a tener sexo con las dos mujeres más sexys de la oficina!

—Miralo, ya se ha emocionado, mira como sale su erección de su tanga— dice Susana con un tono de voz más grave, sin duda emocionada por empezar su primera sesión como dominante, lo tomo del brazo y lo ayudo a pararse, para luego llevarlo a una especie de banco extraño con dos postes, ahí fue puesto de rodillas el esclavo para luego ser atado —Desde ahora me llamarás Ama, si no lo respetas te haré azotar o te azotaré yo misma ¿Has entendido?— el chico solo puede mover la cabeza, estaba aterrorizado pero sumamente excitado, esto es tan diferente a cualquier relación que haya tenido antes.

Abi camino por la habitación y se sentó con las piernas abiertas frente al dúo, ya no estaban sus bragas, en la mano tenía un vibrador el cual comenzó a usar para masturbarse enfrente de ambos, su sumisa y su nueva mascota, ambos estaban súper calientes de verla de ese modo. Ella metía el juguete a un ritmo lento y pausado mientras tenía la boca entreabierta y pequeños jadeos escapaban de ella. Susana, por su parte, había alcanzado un látigo de tiras, comienza a rozar con él la piel de Adrián la cual comenzaba a tornarse caliente y se podía notar su enorme erección que no podía ser contenida por el tanga, Susana cortó el tanga liberando la y siguió con su juego, examinando las reacciones de su esclavo y de su ama.

Su ama estaba masturbándose con más rapidez y motivación sus gemidos hacían que el chico jadeara y gimiera —Deja de verla, baja la mirada, por cada vez que veas te daré un azote— dicho esto le da un azote en el trasero para que el viera que no mentía, este jadeo y siseó un poco mientras bajaba la cabeza pero por alguna razón estaba más excitado que antes, podía ver una gota preseminal en su pene a pesar de no haber sido tocado aún.

Susana metió un pequeño plug anal en la boca del sumiso y siguió su exploración, sacó hielo de la nevera y se lo metió a la boca para luego bajar por su columna con el hielo, haciendo sentir al sumiso un temblor inexplicable, se sentía distinto he intenso, por un lado escuchaba los besos de su amm nueva ama y por otro los gemidos y jadeos de su nueva dueña que lo llevaban a imaginar muchísimas cosas y sentir aún más.

Una sonrisa perversa sonó del sillón al ver cómo su sumisa prendía una vela, iba muy rápido pero la ayudaría a distraerlo y así tal vez no saldría corriendo, se masturbo más rápido jadeando y gimiendo más fuerte, disfrutando del placer que solo ver a dos chicos experimentando podría dar, sus dedos llevaron a su boca para luego bajar a su clítoris y así se masturbo haciéndose jadear aún más. Susana moría por jugar con su ama, pero está no le ha dado permiso aún, por lo que sigue consentrada en su presa, pasa su boca con un nuevo hielo por el pectoral de Adrián mientras que con su mano deja caer pequeñas gotas de cera caliente en el otro pectoral y el estómago.

La espalda de Adrián se curvea hacia atrás alejándose, gimotea un poco —Dios, ama eso es muy intenso— dice entre dientes, aún tratando de procesar tantas sensaciones en su cuerpo. —Haz que me corra—dice Abigail tronando dos veces los dedos y su sumisa corre se agacha entre sus piernas y comienza a lamerle el coño, estimulando su clítoris ya algo hinchado y metiendo su lengua en su vagina, lo más profundo que puede para luego volver a subir. El chico no puede evitar levantar la vista y ver con atención cómo una le come el coño a la otra, su verga se pone aún más dura y le duele, súplica ser tocada. El cuerpo de Abi está temblando por la excitación, está muy cerca de ese abismo del orgasmo y clava su mirada en su nuevo esclavo, la lengua de su sumisa y la idea de azotar a su nueva adquisición la empujan y se deja ir en ese ardiente orgasmo.

Su cabeza queda recostada hacia atrás en el sofá, el orgasmo como una droga, te invade en olas, acelera tu torrente sanguíneo, te vuelve más sensible y a pesar de que lo sientes una vez, quieres siempre más y más. Ambas chicas se paran al mismo tiempo, voltean a ver al esclavo y sonríen como dos auténticos diablillos. —¿Cuál fue mi orden? basura— este tiembla, en serio quiere que lo toquen —que no viera a tu señora, ama— está afirma complacida de que lo recuerde —Si lo sabes ¿Por qué has levantado la mirada?— dice Abigail para luego soltarle una palmada en la nalga a Adrián, el cual no se la esperaba, se aparta y camina al frente de Adrián —Chupa mis pechos, mientras recibes tu castigo— ordena y ve como su sumisa se para atrás con el látigo de tiras.

Adrian lleva su boca a uno de los pechos, lo lame, lo succiona, le da pequeñas mordidas, se pierde en él, cuando de repente ¡ZAZ! el látigo impacta en su trasero y su espalda haciendo que esté se arquee para alejar su culo acercando su pene y pelotas a la otra chica, la cual agarra ambas pelotas sin apretar las y juega con ellas —El otro niño— apremia apretando un poco sus pelotas sin lastimarlo, este obedece de inmediato y comienza de nuevo a concentrarse en el otro pecho.

—Basura, debes seguir benerando los pechos de mi ama, no puedes parar, ni lastimarla, daré 5 azotes a partir de ahora y por cada vez que pares sumaré tres más ¿Has entendido?— él asiente con la cabeza sin sacarse el pecho de la boca seguido de eso recibe otro azote, ya sabiendo lo que le esperaba no le duele tanto, escuchó a su ama contar UNO, luego de un tiempo suelta otro está vez más fuerte, DOS, cambio de pecho y siguió con el otro, sintió un azote más TRES, los pezones de la chica ya estaban duros, ella jadeaba con cada azote, muy excitada, una orden cruza por sus ojo y la sumisa golpea aún más fuerte, dejando pequeñas líneas rojas en su trasero, el esclavo suelta el pecho y sisea de dolor —Recuerda, si quieres parar, solo di las palabras de seguridad—.

Este no las dijo, aguanto los 4 azotes que le fueron dados, Susana lo desató del mueble para luego conducirlo a la cama, acostados los 3 en la cama Abi comentó —Ya tienes experiencia en cosas anales, por lo que explicaste en el contrato, así que no te costará mucho, quiero que la hagas correrse y dependiendo del esfuerzo que le pongas yo te daré placer despues— fue por  el plug que le habían metido en la boca y lo pusieron de rodillas para después introducirlo en su ano, no batallaron mucho, pues él ya tenía experiencia.

La boca del chico se posicionó en Susana, la cual gemía y agradeció a su ama, a veces jadeaba y gruñía, el chico le ponía ganas cuando la penetra con la lengua sus dedos están en su clítoris y cuando su lengua y labios succionan su semilla del placer, es penetrada por sus dedos sin darle descanso alguno. Abi se acerca a los pechos de su sumisa y los lame un poco para ponerlos duros, para luego poner piezas de pezón en ambos con una cadena. Cuando está se corre gritando el nombre de su ama, ésta le sonríe y le besa la frente para luego darle la cadena a Adrián —Jálala cada vez que quieres, cuan fuerte lo quieras, pero ten cuidado, no la lastimes, si la lastimas te haré daño, si no usas la cadena, dejaré que ella use las pinzas en ti. ?¿Está claro?— ambos asienten con la cabeza.

Ella se sienta en su sillón viendo cómo juegan, la chica boca arriba y el chico sobre ella, ve como el pene de él tiembla en su entrada, siente impotencia porque aún no se ha unido a jugar —¡Hazlo!— le ordena Susana a su esclavo, este la penetra duro, sin contenerse, se oye el ruido de la carne chocando en la habitación, el movimiento es brusco y explosivo, se nota como tira de sus pezones como si fueran riendas de un caballo mientras se ensarta en ella una y otra vez —Alto, no sé muevan— le quita las pinzas para pezón a ella y se las pone a él, le da la cadena a la chica —Continúen—.

Adrian algo asustado baja el ritmo y comienza a penetrarla un poco más suave pero igual de rápido, de vez en cuando siente un tirón en sus pezones pero es agradable, están en armonía y eso hace feliz a Abigail, sonríe mientras los mira y luego se para, va a un mueble y elige su arma, el plug había entrado fácil y no era el más pequeño si no mediano, así que selecciona un dildo grande, se pone un arnés y luego vuelve, se pone detrás del chico —Shh, quédate quiero un rato— le saca el plug, le pone lubricante al juguete, al ano y comienza a practicar pegging con él.

Lo penetró lento, vio como su ano se esforzó por recibirlo pero una vez adentro comenzó a penetrarlo más rápido y duro, el chico comenzó a gemir, a jadear con el movimiento —Ahh, sí, gracias Abigail— Susana le cruza la cara con una cachetada que lo deja sorprendido, pero al mismo tiempo Abi sube el ritmo —Se lo agradeces a ella, le dices gracias ama, eres nuestro esclavo pero su regalo—...

—Gracias, ama— corrige está vez agradeciendo a Susana, que con mimo le acaricia el pelo y la mejilla y luego mueve sus caderas para ser penetrada de nuevo, cada vez que él la penetraba, Abi se hacía hacia atrás saliendo casi por completo de ese lugar prohibido para luego penetrarlo con fuerza cada vez que salía de la chica, no tenía tregua, podía sentir a la chica apretándolo y a la otra entrando cada vez más, así comprendió que era de ellas, después de esto no podría estar con nadie más, el sería siempre de ellas, porque ¿Quien más le daría este sexo alucinante?

Así es como Adrián dió todo de sí desde ese día por complacer a sus dos exigentes amas y aprendió de Susana, la sumisa, como ser un buen esclavo, las chicas se casaron, eran felices juntas y ahora con una nueva mascota tenían un hogar completo.

Little Luna 
Abril 30, 2022
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