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Una Domina, una sumisa y su mascota.

Adrian, un chico tímido, introvertido, programador desde los 14 años, muy inteligente estaba sentado en su escritorio, se sentía algo incómodo, sentía que alguien lo estaba observando detenidamente y eso le molestaba mucho. Pasó el tiempo, la mirada intensa seguía ahí, pero no entendía de dónde venía esa sensación incómoda, la puerta de su oficina se abrió, la secretaria de Adrián entró seguido de Martín. —Lo siento Señor, no me hizo caso de esperar afuera—lanza una mirada como lanzas a Martín, pero Adrián solo sonríe —Tranquila Susana, frenar a éste chico es como enfrentarse con un toro, ya puedes retirarte— le dice con una sonrisa amable y luego pone su atención en el no tan invitado personaje frente a él. —Amigo, ¿Por qué sigues torturando a mi pobre secretaria?— el otro chico le guiña un ojo y con una sonrisa lobuna en la cara expresa —¡Me encanta! ¡Trabajas con ella y no notas su belleza!— dice casi a modo de grito haciendo que todos los de afuera volteen a ver a la oficina. —¡Shh...

Fantasía (+18)

Ahí está de nuevo, Maya miraba al chico al otro lado de la oficina completamente perdida en sus pensamientos, despistada del trabajo y de su amiga que ya hace un tiempo trataba de llamar su atención. —Maya, ya despierta, el Señor Rodríguez vendrá a pedir el trabajo y tú sigues sin terminarlo— de mala gana regresa a la realidad y sonríe a su amiga —No puedo evitarlo Lucrecia, es que es tan sexy David, no puedo dejar de ver sus noticieros, ¿Tú crees que él sepa que existimos? ¿Que existo?—. Ambas estaban en el área de redacción del canal FGFC Friends, uno de los canales de televisión más importantes de Latinoamérica, cada quien trabajaba en su área y era muy difícil que se mezclara el personal por la demanda de trabajo. —Tranquila, irás al convivio, seguro ahí se conocerán y se enamorará de ti, con ese vestido, el negro que deja ver parte de tus senos, ese que te da pena usar— dice su amiga, la chica había comprado el vestido en un momento de valentía y borrachera pensando que podría us...

La danza carnal que lleva al cielo (+18)

  La danza carnal que lleva al cielo, una forma inconfundible de comunicación, estoy consciente de mis pies moviéndose al ritmo del tango, lo veo entrar por la puerta y 1, 2, 3, 4 seducción, las cuentas de mi compañero se han borrado. Mis ojos solo pueden enfocar las sensaciones que tengo, mi estómago se aprieta, mi vagina se moja, mi boca se seca. Sus ojos se oscurecen, mi corazón se acelera, ¡él lo sabe! De repente se acerca y en un giro me atrapa entre sus brazos, su aliento en mi oreja, en el cuello, mi piel se eriza con su juego, los dos bien pegados, perfecta sincronía, me guía con expertis, mi compañero ha quedado olvidado. Las palabras salen de mi boca sin pensarlo  — No sabía que bailabas — . Su sonrisa pecadora, mis partes intimas se presionan entre sí,  — Cariño no es nuestro primer baile —  su manos van a mi cuello girandome, mis pezones se endurecen e irremediablemente pienso en nuestra cama. Sabanas por todos lados, el aroma a loción y pecado. Sus manos...